El amor incondicional, sanación para nosotros mismos.

Por: Huitzilin Gallardo

Amar sin condiciones a todas las personas empezando por uno mismo es sin duda el aprendizaje más importante que debemos llevar a cabo en nuestra vida.

Lo anterior, no sólo para nuestro mayor beneficio, sino también por el bien de quienes nos rodean.

El planeta es energía, vibra, emite ondas que se expanden atrayendo hacia nosotros lo que nosotros estamos pensando y creyendo. Da igual si se trata de amor o de miedo, de alegría o de tristeza, de dolor o de salud, de ira o compasión, el movimiento que cada energía produce no sólo dentro de nosotros, si no la que se emite alrededor es una gran onda expansiva.

Es decir; si dentro de nosotros resonamos con  rabia, atraemos rabia, si resonamos con miedo, miedo es lo que atraemos, si  resonamos con la carencia, la carencia será lo que más veremos a nuestro alrededor.

Igualmente ocurre con todo lo bueno, bello, verdadero y positivo que podamos imaginar. Si resonamos con el amor genuino y nos mantenemos en él, empezaremos a atraer el amor,  la belleza, la verdad, la bondad, la abundancia de la vida, la alegría, la prosperidad, la paz. Atraeremos y nos rodearemos de esto y mucho más, pase lo que pase en el mundo, con las circunstancias y las personas a nuestro alrededor.

Cuanto más tiempo y con mayor fuerza logremos mantenernos centrados en el Amor Incondicional, que reside en lo más profundo de nuestro corazón, en la parte central de nuestra cavidad sagrada, nada podrá afectarnos negativamente y mucho menos dañarnos. El amor verdadero vence todo,  su fuerza es genuina, el  amor es la única energía capaz de transformar y transmutar  lo negativo en positivo, convirtiendo la materia densa en el oro del espíritu.

 

Reconócete como persona, ama quien eres, reconoce tus fortalezas y debilidades, acepta tus  decisiones,  ya que las tomaste en el momento que pensaste que eran lo mejor para ti.

No te recrimines, perdona, sanate, ama y libérate del pasado para que te puedas amar incondicionalmente y solo así podrás amar incondicionalmente a los demás.

Como decía Elizabeth Kübler-Ross:

“La última lección que todos debemos aprender es el amor incondicional, el cual incluye no solo a los demás, sino también a nosotros mismos.”

Con amor y gratitud para ti lector.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.